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Iglesia de Ntra Sra.

Entre Dos Álamos



La Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. Entre Dos Álamos está situada en el lado norte de la Plaza Mayor, sobre una plataforma ligeramente elevada en relación con el resto del terreno. La complejidad arquitectónica de esta iglesia es notable, pues fueron muy diversas las intervenciones que se hicieron en ella a lo largo del tiempo. El templo original era románico y de esa etapa se conserva una puerta de medio punto en el muro norte, hoy cegada, una capilla con canecillos en la línea de cornisa, y la portada de los pies. Ésta muestra un arco de medio punto ligeramente apuntado con arquivoltas, tres columnas a cada lado y capiteles vegetales, que permiten fecharla a principios del siglo XIII. El templo se amplió a mediados del siglo XVI, adquiriendo así su configuración definitiva de planta basilical con tres naves, coro a los pies y una única cabecera poligonal con bóveda estrellada reconstruida a finales del XIX tras haberse derrumbado a causa de un incendio. Las naves están separadas por grandes arcos semicirculares apoyados en columnas con capiteles de orden dórico, y se cubren con artesonado de madera. También del XVI es una torre que se adosó a la cabecera, la portada meridional con alfiz que da a la plaza y varias ventanas con arco de medio punto. En 1618 se levantó la capilla del licenciado D. Bartolomé del Corral y ya en el siglo XVIII se modificó el cuerpo superior de la torre existente y se hizo una nueva a los pies según las trazas y condiciones dadas por el arquitecto mirobrigense Manuel Moíños. Destacados artistas trabajaron para la iglesia parroquial. Sobresale el pintor Luis de Morales, que entre 1572 y 1574 hizo el retablo mayor, destruido en un incendio que se llevó también el artesonado de madera original, del siglo XIV y el órgano, así como numerosos documentos pertenecientes al archivo de la villa y al parroquial, que se guardaban junto a una de las capillas y varios retablos de madera. En las naves laterales, se levantan dos capillas renacentistas, de finales del XVI y de principios del XVII. Bajo el pavimento del templo, de losas labradas, se encuentran las sepulturas de las principales familias de San Felices. Del siglo XVIII data el levantamiento de las torres del campanario. En el interior del templo aún se conservan los escudos de la Villa de San Felices y de los Duques de Alba.



Convento Agustinas de La Pasión



Muy cercano a la Iglesia Parroquial encontramos el Convento de Las Agustinas de La Pasión, designado en un principio como Convento de la Pasión de Religiosas Canónigas Regulares de San Agustín. Lo funda hacia 1508 doña Petronila Cuadrado, por Bula Ponfiticia de Julio II, gracias a la colaboración económica de los Reyes Católicos y sobre todo a las limosnas aportadas por los vecinos del pueblo. Desde entonces la historia de la villa ha corrido paralela a la de esa pequeña comunidad de religiosas agustinas canonesas, en cuyos muros vivió la muy conocida Madre Trinidad. Sin mencionar las interesantes obras artísticas que custodia en su interior, en lo relativo a la arquitectura se desconocen los autores del convento inicial, remodelado en etapas diferentes. Así, en un primer momento, en el siglo XVI se levantan la entrada principal del convento y el torreón mirador. Hacia finales del siglo XVII, el arquitecto Cristóbal de Honorato y San Miguel, hizo, entre otras obras, la reestructuración del claustro. Y en una tercera etapa, a partir de mediados del XVIII, se reconstruyeron las celdas y posteriormente se levantó una nueva iglesia barroca, de bellas proporciones y planta rectangular, con coro bajo y alto ocupados por la comunidad de agustinas, en la que participaron los maestros de cantería Juan Vicente, Juan de Otero y José Vicente Castellanos, bajo la más que probable dirección del arquitecto portugués Manuel Méndez, lo que explicaría su clara filiación con la arquitectura barroca lusa. En la portada de la iglesia los canteros portugueses plasmaron el escudo de la abadesa fundadora en su segundo cuerpo, en él aparecen las insignias de su cargo: báculo y mitra, el corazón del escudo de la orden agustiniana y las cinco llagas en forma de cruz, el emblema del monasterio. En el interior podemos encontrar dos fantásticos retablos de madera sin policromar.

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